2 nov. 2016

Animeecheri Kúinchekua

7: 53 pm
Pijama puesta & audífonos en sintonía.
¿Qué es el día de muertos? ¿Qué cosas se llevan ese día? ¿Es lo mismo que el Halloween? ¿Qué días se celebra?

¡Qué tal juventud! he demorado bastante en actualizar mi espacio… me he desfasado de la fecha en cuestión, sin embargo, estoy en tiempo y puedo escribirles con calma.  En efecto, voy a platicarles un poco del día de muertos, especialmente “Animeecheri Kúinchekua: fiestas de las animas”, celebración muy típica del estado de Michoacán, sitió que en algún momento visité –graduación escolar– pero en él que no tuve la oportunidad de estar en esas fechas. No obstante con la tecnología de hoy en día, estar más cerca de nuestro legado es sencillo.

Agárrate del asiento, enfoca tu campo ocular y acompáñame a este pequeño recorrido, cortesía de Carolina Samano (responsable de la corrección e información) y Benjamín Lucas (historiador Purépecha) de quienes me valí para obtener esta valiosa información. Para ello, hablaremos de 4 momentos importantes, que iré desglosando de manera ordenada, relacionados con “la noche de muertos”, que celebran los purépechas.

Particularmente, el 1 & 2 de noviembre, –en su mayoría– se colocan pequeñas ofrendas en algunas casas o centros de cultura con el motivo de recordar a “nuestros seres queridos” –los no olvidados. La gente tiene noción de los elementos esenciales en el “altar”, que van desde: veladoras, flores, camote, calaveras de azúcar, dulces tradicionales, fruta, pan, incienso, entre otros.


Benjamín describe:
«No se debe confundir con las celebraciones que tienen lugar en las comunidades indígenas, para quienes el sentido de esta fiesta dista mucho de ser sólo diversión. Para los purépechas, pueblo indígena, conocido por su particular manera de realizar esta celebración, los motiva convicciones profundas que tiene que ver con la manera particular de concebir la vida misma en todas sus dimensiones.

La fiesta de ánimas en principio es una ceremonia ritual, es decir, está regulado por normas que la comunidad conoce y respeta, cada elemento y cada actividad cumple un papel importante en el conjunto de la celebración; la razón de hacer fiesta no es la muerte, sino la vida continua o si se prefiere, a la otra vida.».
El primero de esos momentos es el mito, la mayoría se vale en que estos, son relatos ficticios carentes de poco crédito, empero… el pueblo indígena (especialmente purépecha) son todos aquellos argumentos explícitos que dictaminan el pasado, presente y el mundo mismo. A través de este, conocemos la presencia de los dioses, del agua, el hombre mismo y la creación. Se dice, que el lugar donde viven las ánimas, es un sitio ordinario, “no de eterno descanso”, sin trabajo, ni sufrimiento, comúnmente dicho por la religión católica.

Las ánimas, siguen desempeñando su oficio, trabajan, caminan, comen, duermen, se enojan e incluso hacen fiesta – ¡Por qué no!, a darle –. Los relatos describen que “ellos” requieren de nuestra ayuda para cubrir ciertas necesidades… es decir, sus herramientas de trabajo, comida, ropa, juguetes (en caso de ser infantes). He ahí la importancia de colocar sobre el altar las cosas valiosas & útiles de nuestros seres queridos. Se comenta que a finales de octubre, pequeñas mariposas (especialmente blancas) son las ánimas que están llegando, a tomar su lugar. Justo cuando la celebración termina, cargan con sus cosas, comida –provisiones– para todo un año, hasta el siguiente.

Por otro lado el rito está familiarizado con las tareas, la familia, el lugar de la celebración y la elaboración del mismo. Se designa a cada uno de los miembros de la familia un deber especial (dependiendo del parentesco con el difunto), el “rito” consiste en que los familiares (quienes preparan el altar) y amigos que llegan a ofrendar, esperan juntos al ánima. Conforme van llegando, cada uno aloja su ofrenda en pequeños canastos, que más tarde, cada uno tomara su lugar alrededor del altar, dando paso a la oración.

La ofrenda abarca chayotes, plátanos, guayabas, nísperos, velas, pan, cubiertas en servilletas (en dado caso de ser en el panteón; cabe destacar que el pueblo purépecha pasa el resto del año sembrando sus cosechas, estas a su vez formaran parte del altar, en honor a sus seres queridos, no solo por la cantidad de esfuerzo, sino el valor dado al mismo). Otro elemento esencial es la flor de tiringuini (cempasúchil) asociado a lo sagrado, por el color y forma; representa fiesta, vida y pureza. Otro elemento es el pan, este sufre una especificación importante, ya que debe tener forma humana (es decir del ánima).

Destaca del mismo modo, las velas, cruz floreada, arco, copal, milpas, panales de miel – ¡Delicioso! – calabazas, fruta, guayabas, naranjas, nísperos, cañas, objetos personales, imágenes, agua, sal, herramientas, juguetes, ropa (lo antes mencionado).
Finalmente el altar, sus especificaciones, dimensiones y complejidad, depende del gusto de cada pariente –sencillito–.

Considerando lo antes mencionado, no cabe duda que “Halloween” no tiene nada que ver. Los objetivos de esta CELEBRACIÓN EXTRANJERA son muy diferentes a los del día de muertos, él cual es considerado patrimonio de la humanidad. No obstante, la fecha es clara, Halloween empieza unos días antes de noviembre y no dura el resto del mes, como ocurre en las tradiciones indígenas relacionadas con el tema en cuestión.

Ojo, si celebras alguna de ellas, por lo menos respeta la tradición de tu propia cultura – ¿apoco eres americano? –. Por lo tanto CELEBRARLO, está de más…
Venga, no te sientas regañado (a), estoy siendo honesta contigo, cosa que no hará el resto cuando te escucha… ¡tómalo con calma! disfruta de las dos fechas si quieres y escríbeme como la pasas.

¡Nos vemos aventureros, hasta la próxima entrega!

Fuente:
Benjamín Lucas, historiador purépecha, cortesía de la secretaria de turismo Michoacán.









No hay comentarios.:

Publicar un comentario